Seguro que alguna vez has escuchado que un camino de miles de kilómetros se inicia con tan solo el primer paso.
Esto es lo que debió pensar el protagonista de esta historia, Mike
Basich, cuando se decidió a crear el mismo la casa de sus sueños.
Tenía todo lo que podía esperar: era campeón de snowboard, había conseguido mucho dinero, fama mundial… incluso tenía una gigantesca casa.
Sin embargo, no era lo que quería.
Un buen día decidió que había llegado la hora de cumplir su objetivo:
iba a crearse su propia casa y la iba a construir él, elemento a
elemento para disfrutar de la montaña plenamente al margen de la competición y de los requisitos de unos sponsors que a menudo poco o nada tenían que ver con el mundo de la montaña.
Así, Mike utilizó parte de su dinero para comprar un terreno de nada menos que
16 hectáreas. En ese momento podía hacer exactamente lo que quisiera,
por lo que pensó en una casa que sería muy especial.
¿Sabes que es lo más interesante de esta historia? Que la hizo muy
pequeña… pero también muy
acogedora. Cambió su gigantesca mansión por un
nuevo estilo donde vive con su perro y despierta cada mañana con
ilusión. Este es un gran ejemplo que demuestra que quien quiere, puede.
Xavier de Le Rue es un
free rider de las grandes montañas. Ha sido varias veces campeón del
mundo con su snowboard y ahora se dedica a buscar líneas bonitas y
buenas sensaciones. Está a punto de embarcarse en el tramo final de su
expedición de dos años, Degrees North, patrocinada por The North Face,
en la que buscará pendientes extremas en Svalbard y Alaska.
Xavier de Le Rue (Francia, 1979) confiesa que suele
preguntarse por qué hace lo que hace. A los 2 años se puso sus
primeros esquís, a los 13 los cambió por una tabla de snow y ya no
se ha bajado de ella. No se considera alpinista, aunque le gusta
tener ese “feeling” previo con el terreno por el que va a
deslizarse. Algunas locuras de juventud le han dado la experiencia
para saber que, en ocasiones, “la montaña puede ser tramposa”.
Haces snowboard en las grandes
montañas. ¿Te consideras también alpinista?
Hago un poco de alpinismo porque me
facilita el ir a sitios que me interesen pero no, a mí lo que me
gusta son las "curvas" buenas, la nieve disfrutona y la velocidad, aunque me
guste también ir a la pared y sentir la nieve. Mucho mejor que ir
con un helicóptero y tirarte por las pendientes sin tener ese
feeling.
"El secreto y la dificultad del freeride
está en la lectura del descenso"
¿Qué es lo más difícil de tu
disciplina?
El secreto y la dificultad del freeride
está en la lectura. Te estudias una bajada y debes tener la
capacidad de ver la montaña y de imaginar cómo será desde arriba
porque es una visión muy diferente. Hay que estudiar cada punto de
la vertiente para que la bajada sea automática. El trabajo de antes de la
bajada es el más importante porque, una vez que te tiras, todo está
ya hecho.
"La
experiencia me ha enseñado a hacer las mismas cosas pero con más
seguridad"
¿Qué momentos arriesgados has
tenido en tu carrera?
Hay varias veces que estuve muy cerca
del límite, fueron buenas lecciones para aprender. Ahora, la
experiencia me ha enseñado a hacer las mismas cosas pero con más
seguridad, soy mucho más eficiente. Hago menos pero lo que hago lo
hago bien. El final de la temporada ya no es como antes cuando decía:
“Uf, estás vivo”. Cuando eres joven tienes tanta confianza en ti
que algunas veces necesitas una bofetada para entender lo que la
montaña te puede hacer.
¿Qué impulsos te mueven ahora?
Si no tengo el feeling con lo
que voy a hacer me voy a casa y no tengo ningún problema. Sé lo que
puede pasar cuando las cosas no van bien. Cuando el día está
perfecto para hacer la gran bajada voy al 100% y al final el
resultado es mucho mejor. Escucho mucho lo que me pasa dentro y me es
más fácil decir que no y volver a casa.
"No busco la dificultad, intento hacer
cosas bonitas e impresionantes"
¿Qué consejo le darías a la gente
que está empezando?
Que la montaña va a estar siempre ahí
y se necesita paciencia para leer todo, para decir que no cuando puede
ser peligroso y que hay que esperar ese día perfecto cuando se alinean
las estrellas y todo está bien.
¿Qué buscas en tus proyectos?
No busco la dificultad, intento hacer
cosas bonitas e impresionantes. No me importa la montaña más alta o
la dificultad más grande. Tengo una mentalidad que es diferente a la
de los montañeros.
¿Has estado en el Himalaya?
No, nunca, pero no me interesa mucho la
alta montaña porque hay muchas cosas que implican peligro y que
quitan el placer de las buenas sensaciones, que es lo que yo quiero.
"En los últimos seis meses ha habido
muchos accidentes"
¿Qué es lo más peligroso?
Las avalanchas, porque son lo menos
previsible. No eres tú el que controla todo, hay cosas que te
controlan y te pueden matar. En los últimos seis meses ha habido
muchos accidentes. Hay cosas que te hacen preguntarte el porqué de
hacer esto. Es el precio de todos estos momentos bonitos que vivimos.
Hay que ser inteligente y aceptar que la montaña puede ser tramposa.
¿Qué proyecto ha sido el más
importante?
El viaje más importante de mi vida fue
a la Antártida, el segundo que hicimos en barco desde las Malvinas
hasta la península Antártida, donde estuvimos un mes. Las bajadas
entre los fiordos fueron las más bonitas que he hecho en mi vida.
Tengo la imagen en la cabeza de lo alto de 'The Captain’s Line' y
había mucha pendiente, la nieve estaba muy húmeda y perfecta para
hacer eso. Con el mar abajo, el hielo que caía al mar, la luz de la
Antártida a las 9 de la noche. Era fantástico, lo voy a recordar
toda mi vida.
"Mi verdadera casa siempre será el Pirineo y terminaré mi vida allí"
¿Viajas mucho?
He viajado toda mi
vida, por eso algunas veces me enfada moverme tanto. Me gustaría
estar en casa más tiempo pero me parece que así es como tiene que ser. En los
dos últimos años no he estado más de dos semanas seguidas en un
sitio, ese es el ritmo.
¿Qué representan para ti Los
Pirineos?
Son mi corazón,
donde crecí, donde tengo mis amigos. No he hecho muchas cosas allí
porque siempre estoy viajando y todo equipo está en Suiza. Aún así,
mi verdadera casa siempre será el Pirineo y terminaré mi vida allí.
El Mont Blanc es una cima que no necesita
presentaciones. Su prestigio y su estética bastan para
despertar cada
año el deseo de miles de personas por alcanzar su cumbre. Su 4.808
metros no representan una empresa insuperable, pero es necesario una
preparación y unas condiciones físicas adecuadas para realizar una
ascensión exitosa.
Es el punto culminante de Europa pues según
algunos geógrafos el Elbruz con sus 5.633 metros de altitud pertenece ya
a Oriente Próximo.
Además se trata de una montaña muy estética,
puesto que muy individualizada con el resto de cimas y su prominencia
hace que destaque.
A pesar de que algunas de sus caras y aristas
son técnicamente muy difíciles de superar presenta otras vías accesibles
para los mas neófitos.
Existen cinco vías para alcanzar la cumbre: La
vía por Goûter, La de los tres montes o ruta de los 4 miles, los Grands
Moulets que fue la primera ascensión en 1786, la vía del Papa que es la
vía normal italiana y la de Miage-Bionnassay.
Nosotros decidimos realizar las ascensión por la que se considera vía normal del Mont Blanc, la vía de Goûter, la que presenta menos dificultades técnicas desde el punto de vista alpino.
1. Nido de Águila - Refugio de Gouter
El punto de partida es la estación del tranvía del Mont Blanc de Le Fayet. Desde aqui, se coge el tren de cremallera mas alto deFranciaque nos sube sube en una hora hasta La estación deNido de Águilaa
2372 metros. Es un magnífico trayecto que atraviesa los diferentes
pisos alpinos que ofrecen vistas estupendas de la cadena delMont Blanc.
Las
tres máquinas del tranvía llevan los nombres de las tres hijas de quien
fuera propietario de sus explotación hasta 1956: Anne, Marie y Jeanne.
Del
final del TMB, tomar el camino ancho hacia el sur. Al cabo de 50 m,
dejar a la derecha los senderos que llevan hacia el glaciar deBionnassayy seguir el camino de la izquierda, marcas rojas.
Subir en zigzags el tramo escapado que domina el final de la vía férrea, luego atravesar el desierto dePierre Ronde. Bien marcado, el sendero sube por el flanco sudeste deDes Rognesdonde sigue la arista de arriba abajo hasta la antiguabarraca forestal de Rognes,renovada en 2003 a 2768 metros de altura y tras aproximadamente una hora de travesía.
Desde la barraca dirigirse hacia el sudeste para alcanzar la vista de laAiguille du Gouterque separar los glaciares de laGriazy deTete Rousse. Retomarla por unos zigzags bien marcados.
En la cumbre de esta arista a 3100 m de altura, atravesar elglaciar de Tete Rousseunos 250 m en dirección ligeramente ascendente para alcanzar el refugio deTete Roussea 3167 tras una hora y 30 minutos y travesía.
Desde
refugio de Tete Rousse, remontar el flanco izquierdo del glaciar. La
pendiente se enderaza para alcanzar un sistema de vidas. El camino
incómodo remonta la pequeña depresión bajo la larga arista que desciende
de laAiguille du Guiterseparando los glaciares deTete Rouse y de Bionnassay.
Permaneciendo
protegido antes de la última plataforma, es recomendable observar las
caídas de piedras que se desprende del gran corredor. El gran corredor
debe ser atravesado con precaución en el menor tiempo posible. Es
necesario valorar la velocidad de los otros alpinistas que estén en el
paso para no ser molestado es que la progresión.
Una vez se haya
atravesado este corredor, seguir el sendero que sube en dirección al
lado rocoso que bordea su flanco izquierdo. Luego el itinerario avanza
aproximadamente a lo largo de este espinazo: hay marca rojas, rocas
inestables y huellas de desgaste producidos por crampones.
Dos series de cables ayudada progresión del aseguramiento.
2. Refugio de Gouter - Mont Blanc - Nido de Águila
Subir por encima del refugio para alcanzar la cresta de nieve de la Aiguille du Goûter. Dirigirse al sur sudeste en dirección alDôme del Goûter.
Se encadenan fácilmente una primera joroba a 3845 m, un ligero descenso
que nos lleva a 3840 m dirigiéndose hacia la izquierda, Este, luego una
segunda pequeña joroba.
La huella conduce hacia la izquierda
para franquear otras dos jorobas y alcanzar el pie de la gran pendiente
de la cara noroeste delDôme de Goûtertras 30 minutos desde el refugio.
Remontar dirección sudeste la pendiente regular delDôme du Goûter.Si
la huella está bien hecha, zigzaguea regularmente para facilitar la
subida. La pendiente está entrecortada por unas grietas generalmente
fáciles de franquear o contornear. En la parte final de la pendiente,
dejar la cima delDomepropiamente dicha a mano derecha para dirigirse hacia elCollado del Dôme.
Atravesar la pendiente suave de la vertiente nordeste delDôme de Goûter,descendiente ligeramente para pasar justo bajo el collado delDôme, dejando Collado a mano derecha.
Es un buen lugar para hacer una pausa. El emplazamiento es cómodo y a menudo puesto al viento que la arista de lasBosses.
Siempre en dirección sudeste, remontar la primera pendiente de la arista de lasBosses. Dejar a mano izquierda el observatorioVallot, observatorio científico cerrado al público, y alcanzar el pie del abrigoVallota 4262 m.
Dejar de refugio a mano izquierda y atravesar un pequeño plató de suave pendiente, para atacar la arista de lasBossespor una pendiente empinada, a menudo con hielo. Se llega al pie de lasJorobasdelDromedario.
FranquearlaGrand Bossey luego laPetite Bossea menudo cornisa, manteniéndose en la vertiente italiana.
Remontar la última pendiente mantenida dejando la rocas de laTournettea mano derecha.
Seguir finalmente la magnífica arista manteniéndose lo más posible en
el lado italiano. La pendiente decrece y luego se alarga convertida en
una bonita línea dorsal en las cercanías de la cumbre.